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Más de tres mil partituras, cartas, condecoraciones, documentos y fotografías del compositor colombiano se sumaron recientemente a los otros objetos del músico que ya eran custodiados por la Universidad. Los nuevos tesoros, entre los que se encuentra la partitura original de Echen pal morro, fueron donados por su familia.
Gloria Vieco y Tulia Marín Vieco, hija y sobrina nieta del maestro, respectivamente, nos cuentan en este video más sobre la vida del compositor y los documentos, mientras que el investigador musical Fernando Gil ayuda a entender su trascendencia para la historia cultural del país.
Con el hogar como espacio de creación, memoria y transformación como eje central, 23 artistas de todo el país y 11 artesanas del Taller de Papel Fundación San Lorenzo de Barichara unieron esfuerzos para plasmar sus reflexiones a través de obras gráficas, instalaciones y esculturas.
Este trabajo hace parte de la exposición Doméstico, que se inaugura en el Centro de Artes de EAFIT, este miércoles 28 de mayo a las 5:00 p.m. Se trata de una muestra que invita a reflexionar sobre la sostenibilidad desde el arte y el saber ancestral.
Al entrelazarlas cuidadosamente a mano, las fibras largas extraídas de las plantas de fique, plátano, algodón o piña pueden crear una superficie de papel única resistente al lápiz o al pincel. Desde 2001 el Taller de Papel Fundación San Lorenzo de Barichara no solo encontró una oportunidad para explorar este material, sino también para convertirlo en un proceso sostenible que rescata saberes tradicionales y propone una nueva alternativa artística comprometida con el entorno, la cultura y la sostenibilidad.
Como parte esta exploración, 23 artistas de todo el territorio nacional viajaron hasta el municipio santandereano para hacer un trabajo colaborativo con 11 artesanas de esta región, generando un intercambio de saberes, herramientas, recursos y sensibilidades. El resultado lo podremos ver, desde este miércoles 28 de mayo, desde las 5:00 p.m., cuando se inaugure la exposición Doméstico, en el Centro de Artes de EAFIT.
El concepto de lo doméstico, eje central de esta exposición, se centra en la manera como se habita y se transforma el espacio del hogar. Invitamos a los artistas a compartir con el público su manera de abordar el entorno íntimo, de explorarlo desde perspectivas personales y colectivas. Lo doméstico, como dimensión vital, puede convertirse en un refugio o en un encierro, en un escenario de liberación o de tensión constante, expresan los encargados de la muestra.
Para la Universidad se trata de una muestra que se alinea con el compromiso institucional de promover reflexiones profundas sobre la sostenibilidad, entendida no solo desde lo ambiental, sino también desde lo social, lo cultural y lo ético. Es un proyecto en el que confluyen prácticas artísticas conscientes, procesos colaborativos y miradas críticas sobre la vida cotidiana que permiten repensar las formas en que las personas habitan el mundo y se relacionan con los recursos, los saberes locales y los vínculos comunitarios.
Uno de esos diálogos lo propone Jorge Julián Aristizábal, creador de la escultura Hogar, que refleja su reflexión sobre la violencia doméstica. Para el artista la experiencia de trabajar con comunidades como la de Barichara le permitió enriquecer su visión como artista con el conocimiento ancestral de las hacedoras de papel, al mismo tiempo que ellas pudieron acercarse a su trabajo plástico.
Para la artista Cristina Castagna, quien tuvo la oportunidad de realizar una residencia artística en el taller de papel de Barichara, de estas experimentaciones “surgieron diversos desafíos técnicos que, paradójicamente, dieron lugar a piezas desgastadas y rasgadas. Estas obras adquirieron una dimensión casi arqueológica como si fueran vestigios de tiempos antiguos”. En lugar de desechar estas obras, decidieron acogerlas como parte integral del proceso de reconocimiento “en estos accidentes de belleza del error y el valor de lo imprevisto", reflexiona.
Otra integrante del grupo de artistas es Camila Botero, y quien estará con su obra Closed Captions. Se trata de un trabajo que explora la intersección entre lo visual, lo sonoro y lo lingüístico, proponiendo una nueva lectura del paisaje y del entorno cotidiano. La instalación consiste en palabras y sonidos de fondo que provienen del espacio doméstico, como risas, murmullos o cantos, y que, al ser transcritos y leídos, despliegan un nuevo relato a partir del tejido sonoro.
“La obra fue realizada sobre papel hecho a mano por las artesanas de lo taller de papel San Lorenzo en Barichara, con quienes tuve el privilegio de trabajar. Fue una experiencia enriquecedora, no solo por la maestría y sensibilidad que ponen en su oficio, sino por el diálogo humano y creativo que se tejió a lo largo del proceso”, explica.
La exposición Doméstico, que estará abierta hasta el mes de julio, contó con la curaduría de los artistas Jorge Julián Aristizábal y Luz Ángela Lizarazo, y está integrada por obras gráficas, instalativas y escultóricas, todas realizadas con este papel artesanal como matriz y base.
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La exhibición de obras elaboradas en papel artesanal contó con la curaduría de Jorge Julián Aristizábal y Luz Ángela Lizarazo. En la imagen la artista Ana María Rueda, finalizando la instalación de su obra.
Discursos, telegramas, correspondencias, proclamas, manifiestos e informes de batallas escritos por el general Rafael Uribe Uribe, podrán ser consultados por estudiosos de la historia de Colombia e interesados en la vida de este personaje.
Los documentos, que tienen más de un siglo de antigüedad, serán conservados en la Sala de Patrimonio Documental de la Biblioteca de EAFIT, dotada de las condiciones ambientales específicas que permiten la permanencia en el tiempo de este tipo de documentos.
“Muy estimado doctor y amigo: correspondo con el mayor placer el atento saludo de bienvenida que ha tenido la bondad de enviarme en su carta del mes pasado y deseo que usted y su familia gocen de cumplido bienestar”, así comienza una carta escrita a máquina en la ciudad de Bogotá el 3 de abril de 1909, con destino a Chiquinquirá. El destinatario era Tito Simón Rojas, médico y amigo del general Rafael Uribe Uribe, cuya firma a mano alzada se deja leer al final de la misiva.
De Rafael Uribe Uribe se sabe que fue un militar, diplomático, profesor y combatiente colombiano que vivió entre mediados del siglo XIX y principios del XX. Pero quienes se han interesado en ir más allá en la vida de este polifacético personaje y su época, como el profesor e investigador Adolfo León Maya Salazar, reconocen en Rafael Uribe Uribe a “un polemista y deliberante liberal del siglo XIX sobre los problemas y avatares de la formación y construcción del Estado y la sociedad colombiana. Él debatió y luchó en campos diversos en torno a los problemas más álgidos de la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Un eje muy fuerte de su vida y obra lo relacionaron polémicamente con las relaciones entre la Iglesia católica y el Estado, las relaciones entre el liberalismo y el catolicismo, además, fue un actor muy visible en el contexto de las relaciones internacionales de Colombia”. El profesor Maya agrega que tuvo un papel diplomático relevante en los tratados con Estados Unidos, a raíz de la pérdida de Panamá, 1903.
Es natural conocer algunos datos de su quehacer como pensador o integrante del Partido Liberal Colombiano, pero contadas personas saben que el mismo general se ocupaba del teclado a la hora de redactar sus cartas, que tenía una letra menuda y pulida que ocupaba menos de la mitad de un renglón. Una de esas personas es don Rafael Uribe Uribe, nieto del general que además de heredar nombre y apellidos, custodió durante varias décadas parte de la correspondencia y algunas anotaciones a puño y letra de su abuelo.
“Cuando se murió mi papá asumí la administración de la Hacienda Gualanday que era la Hacienda del general. Allá me encontré una biblioteca con muchos archivos originales y yo me los traje para Medellín”, recuerda don Rafael. Desde entonces se ha ocupado no solo de conservar los documentos, sino que ha buscado caminos para divulgar la memoria de esta personalidad, como algunos homenajes en el centenario de su nacimiento y muerte, o la publicación de una serie de libros que muestran las diferentes facetas del general, construidos a partir de la documentación conservada por él.
Discursos, telegramas, correspondencias, proclamas, manifiestos e informes de batallas conservados y clasificados en carpetas, de alguna manera resultan una ficha clave del rompecabezas de la historia de Colombia pues “dan cuenta del pensamiento social y político de Rafael Uribe Uribe, un hombre muy connotado de la historia política y cultural del país, sobre todo en aquella tensión en la segunda mitad del siglo XIX con la Iglesia Católica, que tenía una permanente alusión a los liberales, a los masones y a los materialistas, que era la base de confrontación ideológica con la iglesia. Esto permite atisbar la mentalidad, la pugnacidad de la Colombia de la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX”, explica el profesor Maya.
De archivo familiar a patrimonio cultural
Este conjunto de documentos, que sobrepasan el siglo de existencia, pasará de ser un archivo familiar a un bien público, pues su conservación estará a cargo de la Sala de Patrimonio Documental de EAFIT. Patricia Ospina Ospina, jefa de la Biblioteca de la Universidad, expresa que “para la Institución, tener estas cartas significa un honor y una responsabilidad, en primer lugar, porque es una materialización de la credibilidad que la Biblioteca tiene ante la ciudadanía tanto en la conservación como en la difusión de estos contenidos”.
Pero muchas cosas pasaron antes de que don Rafael Uribe Uribe, nieto, decidiera entregar “una belleza de documentos, que son un tesoro” como él les llama, a EAFIT. Luego de pensar en enviarlos a una universidad en el extranjero, supo de la posibilidad de conservación en la Sala de Patrimonio de EAFIT. “Me descrestó. ¿En qué sentido? En que tienen una organización muy nítida, tienen la conservación de los papeles en excelente estado, vi todos los archivos, por ejemplo de Ospina Rodríguez, vi otros documentos antiguos, más viejos que estos, en perfectas condiciones y dije ‘este es el sitio’, así tomé la decisión. Obviamente consulté toda la familia y a todos, sin excepción alguna, les pareció excelente la idea de que los pusiéramos allá”.
Una vez que los documentos lleguen a EAFIT, y antes de que estudiosos e investigadores de la historia de Colombia puedan consultar estas fuentes primarias, se inicia un protocolo de conservación que consiste en “inventariarlas, describirlas y organizarlas como un fondo de archivo que permita su identificación y control. Adicionalmente, para facilitar su consulta e implementar otras acciones, se digitalizan y se mantienen en medios electrónicos mientras que las cartas originales físicas se conservan con todas las condiciones que exige la normatividad para estos casos y con los que cuenta en la biblioteca”, expresa Santiago Zapata Restrepo Coordinador Sala de Patrimonio Documental.
Don Rafael complementa diciendo que “es una joya histórica que tiene que estar donde se pueda ver, donde tenga acceso a historiadores y personas que realmente quieran conservar la historia de Colombia, y a mí me interesa sobremanera que la historia del general no desaparezca”. Y en eso no se equivoca este descendiente del general Uribe, pues la idea es que en pocos meses se inicien procesos de divulgación, apropiación y consulta, claro está con las condiciones de uso de las colecciones patrimoniales.
El general Rafael Uribe Uribe murió asesinado por dos campesinos el 15 de octubre de 1914, mientras caminaba de la Plaza de Bolívar hacia el Capitolio Nacional. Dicen que llevaba en sus manos un proyecto de ley para favorecer a los trabajadores colombianos, en el que se les protegía en caso de accidentes de trabajo.
110 años han pasado desde su muerte, pero parte de su legado permanecerá por muchos años más en la sala patrimonial de EAFIT, donde aplicaría la frase de cierre que el general usaba al final de muchas de sus cartas: “Consérvese bien. Su afectísimo amigo. Rafael Uribe Uribe”.
Mayores informes Alejandro Gómez Valencia Área de Contenidos EAFIT Departamento de Comunicación Teléfono: 57 604 2619500 ext. 9931 Correo electrónico: jgomez97@eafit.edu.co
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Estos documentos serán sometidos a un protocolo de conservación que consiste en realizar inventario, descripción y organización como un fondo de archivo que permita su identificación y control. Luego serán conservados con las condiciones ambientales que exige la normatividad.
Estudiantes y graduados del pregrado de Música participaron en la Semana Mozart, realizada en Salzburgo.
Durante la estancia, asistieron a ensayos y montajes de ópera, conociendo de cerca procesos de producción artística en contextos profesionales.
La experiencia contó con el acompañamiento del maestro Alejandro Posada y facilitó el contacto con redes y oportunidades en el ámbito musical internacional.
• Presentaciones de libros, conferencias, conversaciones, paneles y talleres son algunas de las actividades a través de las cuales EAFIT tendrá presencia en este evento de ciudad. Además de la participación de la Editorial y la Librería institucionales, se destaca la presencia del pregrado en Literatura con el Seminario de Formación de Editores.
• El acto inaugural de esta edición de la Fiesta del Libro y la Cultura será también el espacio donde se entregará, al poeta Darío Jaramillo Agudelo, el premio León de Greiff, organizado entre EAFIT y la Alcaldía de Medellín.
2007 es el año en que un grupo de libreros tuvo la iniciativa de realizar un pequeño festival en el Jardín Botánico de Medellín. 18 años más tarde en lugar de festival hay una fiesta, tan grande es que los límites del Jardín resultaron insuficientes y se ha extendido en los alrededores atrayendo a todo tipo de lectores. Algunos llegan atraídos por los libros mientras que otros van tras la pista de todo tipo eventos donde los temas suelen estar asociados a los libros.
De sus orígenes la fiesta del libro conserva el espacio para los libreros, pero poco a poco se han ido vinculando diferentes entidades, entre ellas las universidades, con una oferta que va mucho más allá de los libros.
Entrega del Premio León de Greiff
El acto de apertura de la fiesta, que se realizará este viernes a las 6:00 de la tarde, en el Auditorio de Explora, será también la entrega del premio León de Greiff al escritor Darío Jaramillo Agudelo. Esta quinta edición del premio, organizado por EAFIT y la Secretaría de Cultura Ciudadana de Medellín, destaca, entre otras cosas, la obra poética consolidada autor, así como su trayectoria en novela, ensayo y crítica literaria. Con respecto a este reconocimiento Darío Jaramillo expresó que, “esos honores son muy gratos sobre todo para la gente que lo quiere a uno. Yo gozo por lo que gozan mi familia y mis amigos con lo bien que me va. Es la gran ratificación de que hay afectos, gente que me quiere, gente que se emociona porque me va bien. Sentir eso es muy grato”.
Lo que trae la Editorial
Al igual que en ediciones anteriores las editoriales universitarias tendrán presencia en el Salón Iberoamericano del Libro Universitario, ubicado a lo largo de la calle Carabobo. EAFIT, con sus novedades editoriales, ocupará el estand U15. Además de la muestra comercial, habrá lanzamientos y presentaciones de libros.
La programación académica, que invita a reflexionar sobre diversas temáticas asociadas al universo de los libros, también tendrá espacio en esta fiesta. Una de las conversaciones más relevantes, liderada por EAFIT, será la que se ha titulado El acuerdo de Guadalajara: nuevo punto de partida. Según Esteban Duperly, jefe de la Editorial EAFIT, “se trata de un espacio muy importante, no solo porque la ciudad invitada es Jalisco y la editora invitada es Sayri Karp directora de la Editorial de la Universidad de Guadalajara de México, sino también porque hablaremos sobre un acuerdo firmado en 2024 entre las asociaciones de editoriales universitarias de Iberoamérica, para considerar a los idiomas español y portugués como lenguas científicas”. Esta conversación tendrá lugar el lunes 15 de septiembre, a las 3:00 de la tarde, en el Salón del Libro Universitario.
En cuanto a lanzamientos de libros y conversaciones estos son algunos de los más relevantes:
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El acto de apertura de la fiesta del libro será también la entrega del premio León de Greiff al escritor Darío Jaramillo Agudelo.
Viernes 12 de septiembre
Lanzamiento del libro: El diálogo y la paz. Mi perspectiva de Rocío Vélez de Piedrahíta
María Paulina Domínguez, jefa de proyectos de Valor Público de EAFIT y Humberto de la Calle, exjefe del equipo negociador en el Proceso de Paz con las FARC, conversan con Esteban Duperly, jefe de la Editorial EAFIT.
Lugar: Auditorio Aurita López Hora: 7:00 p.m.
Domingo 14 de septiembre
Conversación: Dónde nos hemos leído: Publicaciones periódicas, 146 años de prensa en Antioquia
María Cristina Arango, escritora, conversa Sandra Barrientos, productora ejecutiva de Universo Centro.
Lugar: Salón La Piloto Hora: 5:00 p.m.
Jueves 18 de septiembre
Lanzamiento del libro: Lanzadera. Antología Facsimilar de Mario Escobar Velásquez
Jairo Morales, escritor, y Margarita Isaza, periodista, conversan con Esteban Duperly, jefe de la Editorial EAFIT.
Lugar: Auditorio Aurita López Hora: 6:00 p.m.
Jueves 18 de septiembre
Lanzamiento del libro: El bosque de Serafina: La tití cabeza de algodón
Brígida Tobón, escritora, y Adriana Ramírez, ilustradora, conversan con Adriana Cooper periodista.
Lugar: Auditorio Salón del libro universitario Hora: 6:00 p.m.
Viernes 19 de septiembre
Lanzamiento del libro: Mientras llegan por mí de Rodrigo Pérez Gil
Daniel Rivera, director de Revista Generación y Jorge Iván Agudelo, escritor conversan con Gabriela Pupo, Comunicadora Social.
Lugar: Auditorio Aurita López Hora: 8:00 p.m.
Sábado 20 de septiembre
Lanzamiento del libro: Kafka de Jorge Alberto Naranjo
Presenta: Nicolás Naranjo, escritor.
Lugar: Salón del libro universitario Hora: 2:00 p.m.
Pregrado en Literatura de EAFIT presente con el Seminario de formación de editores
La octava edición del Seminario de Formación para Editores tendrá como premisa el libro: un bien común, considerando que el libro no solo es resultado de un trabajo colectivo-comunitario en el que intervienen los diferentes agentes y oficios que lo crean, materializan, financian, distribuyen, regulan y leen, sino también que tiene una importante función en la sociedad y la cultura. En esta oportunidad se busca que los editores se pregunten, antes de publicar, ¿Qué tienen sus libros para decirle al mundo?
Este seminario, que es organizado por el pregrado en Literatura de EAFIT, la Editorial EAFIT, Comfama y eventos del libro, Medellín, “demuestra la importancia de la articulación entre universidad, empresa y estado, en este caso para cualificar el ecosistema del libro a través de conversaciones, formaciones e invitados, pues el Seminario de Formación de Editores está concebido como una plataforma de encuentro y formación para personas que se dedican a los oficios del libro con énfasis en la edición”, comenta Danielle Navarro Bohórquez, jefa del pregrado en literatura.
Un curso, varias conferencias y tres estudios de caso son los componentes de este seminario.
Los días 17, 18 y 19 de septiembre se realizará el curso central Curar con sigilo o cómo hacer un catálogo editorial para el bien común, a cargo de Maximiliano Papanderea, editor de la editorial Sigilo de Argentina.
Conoce la programación de los estudios de caso:
Miércoles 17 de septiembre
Al otro lado de las estrellas.Crear una colección bibliográfica con autoras no tan reconocidas
Invitadas: Natalia Mejía y Ana Lucía Barros, editoras de la Biblioteca de Escritoras Colombianas (Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes de Colombia).
Presenta: Sofía Mendoza (Pregrado en Literatura de EAFIT)
Jueves 18 de septiembre
Corregir como latinoamericanos, no como españoles. Prácticas de edición y corrección de estilo a la luz de la valoración de nuestro patrimonio lingüístico
Invitada: Andrea Palet, editora de Laurel (Chile) Presenta: Sofía Sánchez (Pregrado en Literatura EAFIT)
Viernes 19 de septiembre
Mover el tarro. Crowd founding y otras ayudas para editores
Invitado: Emiliano Becerril (Elefanta, México) Presenta: Camila Muñoz (Pregrado en Literatura de EAFIT)
Salón de nuevas lecturas
El salón de nuevas lecturas está concebido como un espacio dinámico, donde la palabra “hacer” se vuelve protagonista. Estos son algunos de los eventos en los que tendrá presencia EAFIT.
Domingo 14 de septiembre
Taller: Diseño de mundos y experiencias para aprender. De las lecturas fragmentadas al aprendizaje transmedia
Convoca: Escuela de Artes y humanidades
Lugar: Salón de nuevas lecturas Hora: 2:00 p.m.
Jueves 18 de septiembre
Taller: El futuro no está adelante. Un porvenir sin centro ni destino fijo
Convoca: Escuela de Artes y humanidades
Lugar: Salón de nuevas lecturas Hora: 2:00 p.m.
Viernes 19 de septiembre
Charla: Discursos de plataformas. Lecturas fragmentadas de la opinión política en redes sociales
Daniel Mejía, Paola Atehortúa, Laura Rojas, Alejandra Arcila y Júlder Gómez (docentes de la Escuela de Artes y Hunanidades) Convoca: Escuela de Artes y humanidades
Lugar: Salón de nuevas lecturas Hora: 6:00 p.m.
Novedades y descuentos en la Librería Acentos
La participación de la Universidad como EAFIT también se da a través de la Librería Acentos, que estará ubicada en el stand L9 de la Villa de Libros nuevos. “En el estand tendremos material para todos los gustos. También las novedades que se han lanzado a lo largo del año, y no podrán faltar los más vendidos como los de Fernando González y Gonzalo Arango. También las novedades de las grandes editoriales como Penguin Random House y Planeta”, comenta Deisy Natalia Hernández Gómez, coordinadora de la librería Acentos. Como es de esperarse habrá descuentos para el público general y afiliados a las Cajas de Compensación familiar Comfama y Comfenalco. Si se trata de público eafitense habrá descuento diferencial.
¿Qué tienen en común un recuerdo, un sueño y una película? Los tres juegan con el tiempo, lo doblan, lo esconden, lo transforman. El cine no solo cuenta historias: las encierra, las suspende, las deja vibrando en la mente de cada espectador.
Como una cápsula de tiempo en movimiento, el cine nos permite vivir lo imposible, habitar otras vidas y sentir emociones que no sabíamos que podíamos sentir. Aunque todos miremos la misma pantalla, nadie ve exactamente la misma película. ¿Y si el cine fuera también una forma de recordar lo que aún no hemos vivido?
Entre lo íntimo y lo común: el cine como experiencia del tiempo
El cine es una experiencia única, incluso cuando compartimos la misma sala, pantalla y horario. Cada uno de nosotros, en calidad de espectadores, llevamos nuestra propia historia, nuestro propio tiempo y nuestra propia sensibilidad al asiento, convirtiéndonos también en protagonistas.
Como el tiempo, el cine no transcurre: se construye, se recuerda y se siente. El cine es una máquina de emociones, de recuerdos posibles, de vidas que no son nuestras pero que, por un momento, habitamos como propias. Como una cápsula del tiempo que viaja con todos dentro, el cine guarda lo que fuimos, lo que somos y lo que tememos ser. Tal vez por eso, cuando salimos de una película, no salimos siendo los mismos: porque el cine, como la memoria, nos revela.
La escritora Anaïs Nin, solía decir que no vemos las películas como son, sino como somos. En efecto, si revisamos nuestras experiencias frente a una pantalla, podemos comprender que ahí está su magia. Porque el cine, como el tiempo, es colectivo e íntimo a la vez.
Pese a que la película es la misma, los espectadores nunca lo son. Cada uno la interpreta desde su biografía emocional, desde lo que ha vivido, lo que teme, lo que ama y lo que ha perdido. Una escena que para alguien es conmovedora, para otro puede ser incómoda o indiferente. Además, esas percepciones pueden variar según las circunstancias o la época, lo que hace que una historia que alguna vez nos movió, otro día nos parezca insulsa.
El cine puede sacar nuestro cuerpo y nuestra mente de eso que queremos poner en pausa, para luego tirarnos —sin compasión— a una realidad que no da tregua. Pero es más que eso: el cine activa la memoria, la imaginación y el deseo.
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Una mujer se sienta a ver una película en una sala de cine
Todavía se habla de los contenidos audiovisuales como "películas" o "cintas", términos que hacen referencia al medio analógico donde se imprimen una serie de imágenes fijas que, al ser reproducidas a una tasa de 16, 24 o más fotogramas por segundo, dan la ilusión de imagen en movimiento.
Memoria, imaginación y deseo
Pensemos en esas películas que, con solo una imagen, un diálogo o un sonido, nos han llevado de vuelta a nuestro pasado, a repensar el presente que vivimos o a soñar con un futuro diferente. Esas películas están cargadas de situaciones que, creadas con los códigos del lenguaje audiovisual, logran que las emociones surjan, no solo por lo que sucede en la historia, sino también por lo que pasa en nosotros mientras la vemos.
El lenguaje audiovisual es ese sistema de signos y convenciones utilizados para comunicar ideas, emociones y narrativas a través de imágenes, sonidos y montaje. Gracias a sus códigos, el lenguaje audiovisual puede sumergir a los espectadores en una historia, provocar identificación con los personajes, crear deseo y tensión dramática, marcar ritmos y significados, y en última instancia, crear experiencias únicas y compartidas.
Juan Diego Mejía, escritor antioqueño, así lo retrata en su libro El cine era mejor que la vida (1997). Esta novela narra la relación entre un hijo y su padre a través del cine, que se convierte en un espacio donde los sueños y los afectos no dichos encuentran forma. Como un ritual, el cine les permite escapar desde una realidad asfixiante hacia un lugar en el que —juntos y solos— habitan otros mundos posibles. Cada función, que comparten en silencio, confirma el poder del cine para transformar su vida cotidiana en relatos dignos de ser contados.
Una cápsula de tiempo en la que cabemos todos
Desde lo experiencial, el cine huele a crispetas. Sus hileras de sillas todavía esperan a que nos sentemos frente a la pantalla gigante y nos dejemos envolver por el sonido y las imágenes cada que deseamos vivenciar otros mundos.
Pero hoy también buscamos esa experiencia en la sala de televisión de nuestra casa, a través de plataformas de video bajo demanda o VOD —del inglés video on demand—, donde disfrutamos de esas historias que tanto cautivan nuestra atención. Con la llegada de Netflix, HBO Max o Prime Video, los espectadores tenemos mayor control sobre qué ver, cuándo y cómo, en una forma más individual y flexible de consumir contenidos cinematográficos.
En la actualidad muchas personas eligen consumir contenidos audiovisuales en plataformas de video bajo demanda o VOD como YouTube, Netflix o HBO Max en lugar de ir a las salas de cine.
Esta forma de contar historias con imágenes —que gracias a las plataformas digitales hoy podemos disfrutar, sufrir, repetir una y otra vez—, empezó a tomar forma hacia 1895, gracias a los hermanos Auguste y Louis Lumière, inventores del cinematógrafo, un innovador aparato con el que no solo se podían capturar imágenes en movimiento, sino también reproducirlas ante una audiencia.
¿Te imaginas qué sintieron las personas que vieron por primera vez la proyección de La salida de la fábrica Lumière en Lyon en 1895? Esa fue la primera función de cine en la historia de la humanidad: la primera vez que se vio la vida proyectada en una pantalla. También fue la primera demostración de una realidad reproducible, de la inmortalidad de quienes fueron registrados en la imagen.
Sin embargo, fue el ilusionista Georges Méliès fue quien descubrió el verdadero potencial narrativo de la imagen en movimiento. Además de retratar la realidad, Méliès creó con el cinematógrafo historias inexistentes, mundos imposibles y sueños. Para ello, propuso un arte de la fantasía, del montaje y la escenografía. Prueba de esto fue su película Viaje a la Luna (1902), la obra más reconocida de Méliès, y desde entonces el cine ha sido ese universo que acoge lo posible y lo imposible en todos los tiempos existentes.
Fotograma de la película de Georges Méliès, Viaje a la Luna (1902). En esta escena, personajes mitológicos que representan planetas observan a los viajeros espaciales dormidos.
El tiempo en el que delimitamos nuestra existencia
El cine nació para atrapar el tiempo, domesticarlo y moldearlo a nuestro antojo, pues más allá de contar historias, nos permite vivirlas desde dentro, manipulando emociones y percepciones. El tiempo en el cine no es real, es un territorio narrativo que se explora y se transforma a cada segundo, condensando la necesidad del ser humano de contar, ver y compartir historias.
En el podcast de literatura y ciencia ¿Es el tiempo una ilusión?, se argumenta que nuestra percepción del tiempo no es una verdad física absoluta, sino una construcción mental y narrativa. Aunque como sociedad compartimos convenciones temporales —como los relojes o los almanaques—, cada uno organiza su pasado, presente y futuro según su memorias, emociones y conciencia. Dicho de otra forma, todos vivimos “en el tiempo”, pero no necesariamente en el mismo tiempo.
En cerebro organiza el tiempo de forma no lineal, según vamos viviendo cada experiencia y con base en nuestra memoria, atención y emoción. Percibimos el tiempo como una serie de situaciones que se agrupan según su significado subjetivo. Por eso recordamos lo impactante y olvidamos lo rutinario, o distorsionamos la duración según el contexto: no es lo mismo un minuto feliz que un minuto de angustia.
Tiempo y cine no lineal
Pese a que el cine comenzó narrando historias lineales, la necesidad de representar la memoria, el deseo, el trauma o la conciencia —que no se viven cronológicamente—, llevó a varios directores del siglo XX a dar un salto al vacío proponiendo narrativas no lineales.
Un ejemplo de narrativa no lineal en el cine es el Ciudadano Kane (1941) de Orson Welles, pero este recurso se consolidaría más tarde con películas como Hiroshima mon amour (1959) de Alain Resnais, y más recientemente con Pulp Fiction (1994) de Quentin Tarantino o Memento (2000) de Christopher Nolan.
La mente recuerda, imagina y reorganiza el tiempo según la emoción. No sigue el orden cronológico de los acontecimientos ni una secuencia clásica—inicio, nudo y desenlace— sino que presenta las historias de forma fragmentada. En el cine esto se puede reproducir a través del montaje con analepsis o flashbacks (escenas del pasado), prolepsis o flashforwards (anticipaciones del futuro), elipsis (saltos temporales que omiten información) y puntos de vista múltiples.
En la actualidad se utilizan herramientas para la edición digital de contenidos audiovisuales como CapCut, Adobe Premiere, Davinci Resolve, Final Cut Pro, Avid Media Composer, y Lightworks, entre otros. Estas herramientas de software facilitan la tarea de cortar, pegar y reorganizar fragmentos de video y audio para construir una narración cinematográfica.
El uso de estos recursos narrativos para el montaje no lineal representó nuevos retos para los espectadores de cine, que debían reconstruir la historia mentalmente, identificar saltos temporales y asumir un rol más activo. Ya no bastaba con “ver”: había que interpretar el orden de los sucesos, conectar las piezas y navegar el tiempo desde la emoción, como lo hace el cerebro con los recuerdos.
Todo esto rompió con la ilusión de que el tiempo solo se narra en línea recta y permitió mostrar la complejidad de la mente humana —sus recuerdos, traumas, deseos y saltos emocionales— con una fidelidad mucho mayor a la de las narrativas cronológicas.
Al alterar el orden de los hechos, el cine ganó profundidad psicológica y poética, revelando lo esencial antes que lo literal, jugando con el suspenso, o haciendo que una historia tuviera múltiples capas temporales superpuestas. La no linealidad transformó al espectador en un intérprete activo, y al cine en una forma de pensar, no solo de contar.
Directores recomendados
Michel Gondry
Director francés de cine y videos musicales. En su película "Eternal Sunshine of the Spotless Mind" (2004), titulada en español como "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos", narra cómo el protagonista intenta borrar de su memoria a su expareja, reviviendo en el proceso lo más profundo de su vínculo. Representa la memoria como algo fragmentado, emocional y no lineal, donde recordar y olvidar se entrelazan con el deseo, el dolor y el amor.
Alain Resnais
Cineasta francés clave en el movimiento de la Nueva Ola Francesa o "Nouvelle Vague", conocido por sus narrativas no lineales y su exploración de la memoria, el tiempo y el olvido en películas como "Hiroshima mon amour" (1959) y "El año pasado en Marienbad" (1961).
Jean-Luc Godard
Director francosuizo célebre por romper las reglas del cine clásico y reinventar el lenguaje cinematográfico con libertad formal y política, como lo hizo en su película "À bout de souffle" (1960) conocida en la esfera hispana como "Sin aliento", una obra clave del cine moderno.
Christopher Nolan
Director británico reconocido por sus estructuras narrativas complejas y no lineales, como en "Memento" (2000), donde la historia se cuenta en orden inverso para reflejar la confusión de la memoria.
Quentin Tarantino
Director estadounidense célebre por su estilo audaz y narrativas no lineales, como en su película "Pulp Fiction" (1994), donde mezcla violencia, humor y referencias cinéfilas con una estructura narrativa fragmentada.
Autora
Paula Arredondo
Maestra en literatura, profesora de cátedra de la Escuela de Artes y Humanidades EAFIT
En música, denominamos tempo —literalmente “tiempo” en italiano—, a la velocidad e intención general de una composición musical, la cual se mide en pulsos por minuto o bpm —del inglés beats per minute—. Sigue leyendo y descubre cómo los grandes maestros de la música han entendido el tempo y cómo este ha evolucionado con los avances artísticos y tecnológicos.
Sabemos que existen algunos registros de las músicas seculares de la Europa medieval, pero vamos a empezar hablando de la música sacra de la época, pues en ella podemos evidenciar la notación o escritura musical temprana.
Los músicos medievales escribían “neumas” —signos escritos encima del texto a cantar— como una guía de los sonidos y su situación relativa dentro de la escala musical. Pero a diferencia de la notación moderna basada en fracciones del pulso, la notación neumática no anotaba el tempo ni el ritmo de la música, por lo que era necesario conocer previamente la melodía.
Hoy conocemos a la música litúrgica medieval como “cantos gregorianos”, considerada la música más apropiada para el culto por la Iglesia católica, por lo que su influencia todavía se puede escuchar en las misas actuales.
El Rorate Coeli, un canto que habla sobre la venida del Mesías, será la primera composición que veremos. Debido a que la notación musical se encontraba en desarrollo, no se anotaban los valores rítmicos matemáticos que representan la subdivisión del pulso, por lo que el ritmo era casi improvisado.
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Orquesta Sinfónica de la Universidad EAFIT interpretando la obra Carmina Burana (1937) de Carl Orff con motivo del cumpleaños número 65 de la Universidad.
Partitura de Rorate Coeli. Imagen: Chorus Newman (2021).
Es evidente la poca información rítmica que nos provee la partitura del Rorate Coeli[1], por lo que inferimos que era imposible interpretar esta obra musical de manera consistente en repetidas ocasiones.
Como la música estaba al servicio del culto, la prioridad era que los fieles comprendieran los textos religiosos. En consecuencia, el tempo al momento de interpretar la obra debía ser moderado, incluso más lento que el habla normal, para enfatizar y meditar el mensaje bíblico.
En suma, no sabemos con exactitud la velocidad del Rorate Coeli, pero podemos suponer que la interpretación histórica era cercana al tempo del habla humana en una conversación. En la actualidad, diríamos que esta obra debe seguir un tempo moderato —unos ochenta pulsos por minuto u 80 bpm—, o quizás un poco más lento: un tempo andante de 60 bpm.
El tempo barroco
Johann Sebastian Bach, uno de los más grandes compositores del barroco, dedicó gran parte de su música a Dios y al servicio de la Iglesia luterana. Por eso, es lógico suponer que Bach abordó el tempo desde una perspectiva ligada a su retórica musical y al contexto litúrgico en el que se interpretaba su obra.
Como en el siglo XVII todavía no se había inventado el metrónomo, la medición precisa en bpm era imposible. Los músicos de la época indicaban la velocidad de sus obras recurriendo a términos más o menos subjetivos como adagio, andante, allegro o presto, que indican el “sentir” que debe tener la interpretación musical.
El tempo se entendía en función del afecto —la emoción y/o el carácter— de la música, por lo que los términos italianos ya mencionados eran vitales para transmitir la información interpretativa que de otra forma se perdería.
Symbolum Nicenum de la Misa en B menor BWV 232, de J. S. Bach. Imagen: International Music Score Library Project.
En esta partitura podemos ver la indicación “andante”[2], que señala un tempo similar al de una persona que camina a paso moderado: no muy rápido, pero tampoco muy lento, de forma que se entienda el discurso musical y lírico de la obra. Por ejemplo, aquí se habla del credo niceno, el cual declara las creencias de la fe cristiana según el Concilio de Nicea del año 325. Esta prioridad demandaba regular el tempo para hacer énfasis en el mensaje recitado por el coro.
El tempo para Beethoven
Ludwig van Beethoven vivió gran parte de su vida antes de que se inventara el metrónomo, por lo que debió recurrir a los recursos conocidos en su época para indicar el tempo en el que se deberían interpretar sus obras.
Sin embargo, durante la segunda mitad de la vida de Beethoven se popularizó en Europa el metrónomo, un instrumento que les permitiría a los músicos medir con mayor precisión, en pulsos por minuto, o sea en bpm, el tempo de sus obras.
Esto no significó el abandono de las indicaciones en italiano que aún conocemos, ya que estas no solo indican un tempo, sino también un “sentir”, una emoción o carácter que se le debe dar a la obra.
Por ejemplo, scherzando se traduce como “bromeando” o “jugando”, mientras que allegro agitato, significa “alegre agitado”, y adagio e poco rubato quiere decir “lento y con poco rubato”, es decir, con poca flexibilidad para ligeras variaciones expresivas en el tempo a criterio del intérprete musical.
La quinta sinfonía de Beethoven —una de las obras más importantes, famosas e interpretadas de este compositor—, fue concebida, terminada y estrenada años antes de la invención del metrónomo. Sin embargo, en las ediciones actuales de esta obra podemos ver una indicación de tempo puesta por el mismo Beethoven años después. El tempo es allegro con brio, lo que nos da a entender que es un movimiento rápido, con fuerza y carácter.
Indicación del tempo a 108 bpm en Sinfonía n.º 5 en C menor, Op. 67, de Ludwig van Beethoven. Imagen: International Music Score Library Project.
Lo interesante aquí es que la indicación del tempo está a 108 bpm, mucho más rápido de lo que se pensaría para un allegro con brio, tan rápido que algunos intérpretes sugieren que se trata de un error del propio Beethoven, e incluso existen grabaciones de la obra siendo interpretada bastante más lento de lo indicado por su autor.
Contradictores del supuesto error de Beethoven argumentan que, al final del segundo movimiento de la Sinfonía n.º 6 en F mayor, el compositor incluye frases musicales que simulan el canto del ruiseñor, la codorniz y el cuco, y que siendo la pretensión del músico sonar lo más parecido posible a estas aves en su entorno natural, la indicación del tempo debe ser la correcta y no implicaría un fallo en el metrónomo o una definición diferente de “pulsos por minuto”.
Canto del ruiseñor en la Sinfonía n.º 6 en F mayor, Op. 68, de Ludwig van Beethoven. Imagen: International Music Score Library Project.
Canto de la codorniz en la Sinfonía n.º 6 en F mayor, Op. 68, de Ludwig van Beethoven. Imagen: International Music Score Library Project.
Canto del cuco en la Sinfonía n.º 6 en F mayor, Op. 68, de Ludwig van Beethoven. Imagen: International Music Score Library Project.
El tempo espectral
Gérard Grisey fue un compositor francés del siglo XX que vivió tiempos tumultuosos y de grandes rupturas con respecto a la tradición musical clásica, en los que surgieron numerosas escuelas y estéticas, como por ejemplo la escuela “espectralista” que tuvo auge a mediados de los años setenta.
De acuerdo con Grisey, el espectralismo “surgió curiosamente alrededor del mismo tiempo que la geometría fractal[3]” y como escuela de composición propuso “una organización formal y materiales sonoros inspirados directamente por la física del sonido, gracias a la ciencia y el acceso a micrófonos[3]”.
Vale la pena decir que el sonido tiene cuatro cualidades esenciales: el tono o altura —si el sonido es agudo o grave—, la intensidad —si el sonido es suave o fuerte—, el timbre —una cualidad de los armónicos que hacen parte de un sonido y le dan su carácter distintivo— y la duración —cuánto tiempo duran las vibraciones del sonido—.
El timbre es de especial interés para los compositores espectralistas, gracias a la posibilidad técnica de descomponer el espectro de un sonido para comprender los armónicos que determinan su timbre.
Pero la duración también es clave si hablamos de tempo. Según Grisey, “los compositores del siglo XX especularon mucho sobre las duraciones. Aplicaron al tempo las proporciones de conceptos espaciales: los números primos —Messiaen—, el número áureo —Bartók—, la serie de Fibonacci —Stockhausen—, los binomios de Newton —Risset—, e incluso procedimientos probabilísticos como la Teoría Kinética de los gases —Xenakis—[4]”.
En su artículo Tempus Ex Machina, Grisey habla de un “esqueleto del tiempo”, al que define como las divisiones temporales que un compositor utiliza para organizar los sonidos[4]. Esta propuesta no divide el tiempo en unidades metronómicas, como los pulsos por minuto o bpm, sino en unidades cronométricas, como el segundo.
Las partituras de Grisey son muy interesantes visualmente y están llenas de símbolos a los que muchos no estamos acostumbrados. En su obra Periodes de 1974, vemos un ejemplo de lo que Grisey llamaría luego “esqueleto del tiempo” que demarca la duración de esa sección musical.
Partitura de Periodes (1974), de Gérard Grisey. Imagen: International Music Score Library Project.
Esta partitura muestra un sonido que debe durar unos treinta segundos como mínimo, y es posible que dure un poco más, porque contar treinta segundos exactos es imposible para los seres humanos, o por lo menos muy difícil, por lo que Grisey decide dar un rango de tiempo con el que se puede jugar. También es notable que la música no inicia en el segundo cero, sino un poco después.
En consecuencia, aquí la unidad de tempo no está en pulsos por minuto o bpm, sino que es “unos treinta segundos”. Esta unidad temporal es difícil de fraccionar o subdividir en unidades más pequeñas, al menos en una representación escrita, mientras que en la notación tradicional se puede ver cada pulso dividido en mitades, tercios, cuartos, octavos, etc.
La falta de subdivisiones visualmente exactas del pulso le hace imposible al intérprete dividir el tempo con absoluta precisión, y eso era justo lo que buscaba Grisey en este caso, al igual que muchos de sus contemporáneos espectralistas.
Debido a que Periodes es una pieza para siete instrumentistas, y debido a la notación del tempo utilizada, se necesita que el director musical ayude a los intérpretes a medir el tiempo de cada pasaje, para que ellos mismos no estén contando los segundos y puedan enfocarse en la música.
Veamos un ejemplo más con Grisey, la obra Prologue (1976) para viola solista. Vemos que para la “célula musical” —la frase melódica y rítmica que se escribe dentro del cuadro— el compositor nos indica que debe interpretarse a 70 bpm, acelerando de manera gradual hasta los 90 bpm.
Partitura de Prologue (1976), de Gérard Grisey. Imagen: International Music Score Library Project.
La comilla sobre el pentagrama nos indica una respiración, pero con la expresión “ad lib.” también nos dice que la duración de esa respiración está al criterio del intérprete.
Además, junto con la unidad metronómica “pulso = 70”, Grisey utiliza una notación proporcional justo después de la respiración. Mejor dicho, nos indica que hay tres notas cuya duración total debe ser de un segundo: la primera nota más corta que la siguiente, y la tercera nota solo al finalizar la unidad cronométrica de un segundo, y esto se sabe por el símbolo slash sobre la última nota, usado para indicar una duración casi inmediata.
La música hindú, por ejemplo, también combina varios estilos para la notación del tempo, aunque sus desarrollos preceden lo visto en Grisey y otros compositores occidentales del siglo XX.
En suma, a través de los años y con los avances tecnológicos y artísticos, hemos logrado ser más precisos en las indicaciones de tempo para interpretar obras musicales. Muchos compositores deciden no ser exactos siempre, pero sí dar indicaciones que les permitan a los intérpretes acercarse al tempo en su obra, como lo hace Brahms en su Cuarteto de cuerda n.° 1 en C menor al indicar allegreto molto moderato e comodo, o Bach con tan solo un andante.
Orquesta Sinfónica de la Universidad EAFIT interpretando la obra Carmina Burana (1937) del compositor alemán Carl Orff con motivo del cumpleaños número sesenta y cinco de la Universidad en 2025. Foto: Robinson Henao.
Otros tiempos en la música
Tiempo... del Latin Tempus “extensión o medida”, que significa la duración de las cosas que se encuentran sujetas al cambio. El tempo en la música es mucho más que una simple indicación de velocidad: anuncia puentes emocionales que a veces nos conectan y otras nos acogen en un abrazo sonoro. El tempo es el ritmo que nos une, el latido invisible que guía nuestra experiencia musical y nos invita a sincronizarnos con la obra y con quienes la interpretan.
Al igual que pasa con el lenguaje, el tempo es un viajero, recorre geografías, adopta acentos y se adapta a distintas personalidades culturales. Cada región, cada tradición musical imprime en el tempo un sello propio, una manera particular de sentir y expresar el tiempo. Sin embargo, a pesar de estas diferencias, el tempo tiene una cualidad universal: nos permite pensar en el colectivo, en la comunidad que comparte la experiencia musical.
Trabajar en una Orquesta Sinfónica como la de la Universidad EAFIT permite estar cerca de términos, como allegro, lento, molto o acelerando, propios de la música sinfónica y que representan diferentes indicaciones que guían la interpretación y la emoción de la obra. Sin embargo, más allá de estas formas clásicas de marcar el tempo, existen otras maneras de acoger y vivir el ritmo musical, que invitan a transitarlo de manera más libre y a fijar nuestros pensamientos en esa experiencia sonora para transformar, conectar y reflejar identidades culturales diversas. Así, descubriremos cómo el tempo es a la vez un lenguaje personal y un puente hacia el encuentro colectivo.
El tempo en la música africana
La música africana, especialmente la subsahariana, se caracteriza por su riqueza rítmica basada en la polirritmia, que es el diálogo superpuesto de varios patrones rítmicos diferentes, interpretados simultáneamente por distintos instrumentos y voces. En un canto ceremonial pueden haber hasta seis u ocho patrones rítmicos distintos, ejecutados a la vez por tambores, palmas y cantos. El maestro del tambor guía al conjunto, estableciendo un pulso constante que sirve de referencia para todos, mientras los demás músicos entrecruzan sus ritmos, creando una textura compleja y dinámica. La repetición y la variación generan secuencias de llamada y respuesta que pueden prolongarse durante horas, manteniendo el trance y la participación colectiva.
El tempo en el joropo
Colombia y Venezuela comparten la llanura y la práctica del "contrapunteo", que es un duelo musical entre dos o más copleros que improvisan versos al ritmo del joropo, un género musical ejecutado principalmente con arpa, cuatro y maracas. El ritmo del joropo es ágil y sincopado, pues alterna compases de 3/4 y 6/8 que le dan un carácter saltarín y vivaz, mientras que el contrapunteo exige que los copleros mantengan el pulso y no pierdan el compás mientras improvisan los versos que le dedican a su contrincante en tiempo real.
El tempo en el jazz
En el jazz, el ritmo se expresa a través del swing y la síncopa. Oscar Peterson, uno de los pianistas más influyentes del jazz, es conocido por mantener un pulso constante mientras introduce complejas variaciones rítmicas y acentuaciones inesperadas. El swing consiste en dividir el tiempo de manera desigual, generando una sensación de movimiento y fluidez que invita al oyente a moverse con la música. Peterson, por ejemplo, podía mantener un tempo estable durante largas improvisaciones, jugando con la anticipación y el retardo de las notas para crear tensión y liberar energía, lo que produce un efecto hipnótico con la complejidad armónica y melódica propia del jazz.
Este semestre nos seguimos llenando de cultura porque en #EAFIT, aprender también es disfrutar del arte y la creatividad que nos conecta. Somos una comunidad de saberes y conocimientos, donde las experiencias culturales son el motor para enriquecer nuestro aprendizaje y crecimiento colectivo. Cada mes, nuestra programación cultural te invita a ser parte de actividades que van más allá de las aulas como conciertos, cine, teatro, danza, literatura y exposiciones diseñadas para que aprendas, disfrutes y te conectes con lo que más nos mueve: la cultura. Consulta la programación y acompáñanos. Porque en #EAFIT, cada actividad cultural es una oportunidad para seguir aprendiendo juntos. ¡Te esperamos!
Del 21 al 31 de mayo se podrá disfrutar de teatro universitario en la nueva edición de Escénica, el festival organizado por las universidades EAFIT, CES y EIA, en alianza con la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia y la Casa Teatro El Poblado, escenario de las funciones.
Con la participación de cinco grupos de Antioquia, uno de Pereira y otro de Duitama, el festival sigue consolidándose como un espacio para visibilizar la creación artística de estudiantes, profesores, graduados y empleados de las instituciones de educación superior del país.
Las luces vuelven a encenderse para dar paso a una nueva edición de Escénica, Festival Universitario de Teatro que, desde hace ocho años, nutre la escena artística y cultural de la ciudad. Del 21 al 31 de mayo, las tablas de Casa Teatro El Poblado serán habitadas por más de 80 artistas amateurs de distintas universidades del país, quienes presentarán historias que exploran lo humano desde sus múltiples matices.
Escénica (programación )es organizado por las universidades EAFIT, CES y EIA, en alianza con Casa Teatro El Poblado y la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia. La programación de este año incluye ocho funciones a cargo de los colectivos teatrales: Madriguera Teatro (EAFIT), Sinfín Teatro (CES), Casa del Teatro de Medellín, grupo de teatro de la Universidad EIA, IUESCÉNICO (Institución Universitaria de Envigado), La Escafandra Teatro (Universidad Tecnológica de Pereira) y Fénix (Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Duitama). La obra inaugural —Pina en el periodista, a cargo de La Parla Teatro y bajo la dirección de Mateo Rendón— será este miércoles 21 de mayo y ya tiene boletería agotada.
“Escénica se proyecta a ser el más grande festival universitario de teatro del país. Esto se basa en la fiel convicción que se tiene de la propuesta, del por qué nació, del compromiso de las tres instituciones de educación superior y de los aliados frente a lo que puede significar para la agenda cultural y el impacto en quienes hacen parte de él como espectadores y protagonistas”, afirma José Daniel Gómez Zapata, jefe del Departamento de Desarrollo Artístico de EAFIT.
Las funciones se realizarán todos los días a las 8:00 p.m. en la Casa Teatro El Poblado. Además, gracias a la alianza con la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, las primeras 80 personas podrán ingresar gratis, mientras que, para el resto del público, la entrada tendrá un valor de 20.000 pesos.
Un espacio de formación y expresión
Para José Daniel Gómez, Escénica se ha caracterizado por ser un espacio de formación, exhibición y encuentro para actores universitarios de distintas disciplinas. “Este Festival exalta y promueve las creaciones teatrales de aficionados, y por eso seguir impulsándolo y apoyándolo es fundamental, porque fomenta la creatividad, la expresión y el desarrollo integral de los jóvenes. Además, brinda una plataforma para que los estudiantes puedan experimentar, aprender y crecer tanto artística como personalmente”, afirma.
Durante el lanzamiento del festival, realizado el pasado 13 de mayo, se realizó la conversación ¿La violencia pone de moda el teatro o el teatro a la violencia?, moderado por Mario Sánchez Vanegas, quien también dirige la obra Lobotomía, del grupo Madriguera Teatro de EAFIT.
“La propuesta está detonada por un monólogo escrito por el dramaturgo español Rodrigo García, que tiene por nombre Jardinería humana. En nuestra apuesta escénica, al desentrañar dramatúrgicamente este texto monólogo, logramos que esta voz monofónica se expresara con una actriz y dos actores, partiendo de una situación que finalmente nombramos Lobotomía, y que cuenta una historia realmente sencilla, transversalizada por lo más cotidiano, que es el amor”, explica el director sobre la obra.
Por su parte, Carlos Mario Martínez Mejía, codirector del Festival Escénica y director de Sinfín Teatro (CES), considera que el teatro universitario ha sido la base del desarrollo del teatro profesional. “Los chicos encuentran en el teatro una posibilidad de comunicación, de creatividad, de desarrollo de unas habilidades que su profesión en muchos casos no tiene en cuenta, porque en las profesiones se desarrollan elementos muy técnicos y un poco menos humanos. Entonces, eso es lo que ofrece precisamente el teatro universitario: la oportunidad de seguir teniendo sensibilidad humana frente al arte, pero sobre todo frente a la vida”.
¿A qué le tenemos miedo? Esa fue la pregunta que dio origen a Phobos, la obra que presentará Sinfín Teatro en esta edición de Escénica. La pieza nace de la exploración colectiva de temores cotidianos como cruzar la calle, pensar distinto o creer en fantasmas, sin embargo, al situarlos en el contexto colombiano, esos miedos revelan una dimensión más profunda, íntima y política.
“Escénica es una invitación a que practiquemos el autocuidado en salud mental y dediquemos al menos dos horas de esta amplia agenda a nutrirnos y conectarnos con el arte”, concluye José Daniel, en un llamado abierto a la comunidad para sumarse a esta experiencia cultural, sensible y transformadora.
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En las obras universitarias, las primeras 80 personas ingresan gratis, para las siguientes el precio de las boletas es de 20.000 pesos. En la imagen el grupo Madriguera Teatro, de EAFIT, en una de sus obras.
La familia Vieco Montoya donó a EAFIT la totalidad del archivo del maestro Carlos Vieco, uno de los compositores más importantes de Colombia en el siglo XX. Este material complementa el Fondo Carlos Vieco, una colección que reúne miles de partituras manuscritas, objetos personales y otro tipo de documentos de gran valor cultural.
A través de su Sala Patrimonial, EAFIT custodiará, restaurará, digitalizará y divulgará este valioso legado, con el propósito de facilitar el acceso a investigadores, músicos y melómanos, mantener viva la memoria del maestro y seguir generando nuevo conocimiento.
“Él no pensaba sino en música”, afirma Gloria Vieco al recordar a su padre, Carlos Vieco Ortiz, una figura central de la música colombiana de la primera mitad del siglo XX. Su obra estará ahora disponible gracias a la más reciente donación de su archivo completo a EAFIT. Diez años después de una primera entrega, la familia Vieco Montoya ha vuelto a confiar en la Universidad para custodiar y difundir un patrimonio que atraviesa décadas de historia sonora nacional.
Esta nueva donación complementa el Fondo Carlos Vieco, conformado por alrededor de 3.150 partituras, condecoraciones, 116 fotografías, 400 documentos y materiales de audio como LPs. A este conjunto se suman ahora piezas inéditas, objetos personales y obras musicales que habían permanecido en manos de sus familiares. Entre estos tesoros destaca la primera partitura compuesta por el maestro: Echen pal morro, una obra que marca el inicio de su prolífica carrera musical. Vieco escribió bambucos, pasillos, guabinas, danzas y villancicos, reflejando una sensibilidad artística vasta.
Para EAFIT, este gesto representa mucho más que la adquisición de un fondo documental. Es, ante todo, una oportunidad para rendir homenaje a uno de los compositores más importantes del país, como lo señala Patricia Ospina Ospina, jefa del Centro Cultural Biblioteca Luis Echavarría de EAFIT: “Este fondo reafirma nuestro compromiso para democratizar el conocimiento y materializar uno de nuestros objetivos: preservar y facilitar el acceso a la memoria del patrimonio documental y cultural, fomentando el acceso a fuentes primarias que enriquezca la investigación y el aprendizaje de las generaciones presentes y futuras”.
El acto de recepción oficial del archivo se celebró el pasado 30 de abril. Además, algunas de las obras, objetos y documentos serán exhibidos en la Biblioteca. “La acción fundamental será fomentar la visibilidad para la apropiación por parte de investigadores, músicos y académicos, para que sigan reinterpretando y generando nuevo conocimiento que mantenga vigente al maestro Carlos Vieco, su genialidad y trayectoria, a partir de este importante legado artístico y cultural de nuestra región”, afirma Santiago Zapata Restrepo, coordinador de la Sala de Patrimonio del Centro Cultural Biblioteca Luis Echavarría de EAFIT.
El primer paso en el proceso de conservación será identificar y clasificar los documentos. Posteriormente, el archivo será organizado e ingresado al fondo histórico, y las obras serán catalogadas para hacerlas visibles y consultables a través de los sistemas de información de la Universidad.
Una parte fundamental de este trabajo será la digitalización de las piezas seleccionadas, que se divulgarán mediante el repositorio institucional. De esta manera, se enriquecerán las fuentes documentales históricas y patrimoniales disponibles en la Biblioteca Digital de Música, accesibles tanto para investigadores nacionales como internacionales interesados en la obra del maestro Vieco.
Un tesoro sonoro para la memoria colectiva
En palabras del historiador y músico Fernando Gil Araque, Carlos Vieco no solo fue un compositor, sino un cronista sonoro de su tiempo, ya que a través de su vida y obra se pueden estudiar aspectos sociales y los cambios en la industria musical colombiana. “Si miramos la vida de Carlos Vieco, desde 1920, cuando empezó a componer, hasta 1970, vamos a poder ver la transformación de la música en el país, los usos y prácticas musicales, y la circulación de la música”, afirma.
La decisión de entregar la totalidad del archivo a EAFIT fue tomada por su familia, entre ellos Gloria Vieco, quien asumió con dedicación la tarea de preservar el legado de su padre. “Uno nunca dimensiona lo que puede suceder a futuro. Nunca pensé que mi papá iba a ser tan grande, que iba a componer todo este legado. Me demoré casi un mes empacando las partituras y organizándolas. No vienen en orden, hay muchas repetidas, trozos de partituras no terminadas. Yo quise que esto lo tuviera la Universidad y lo hago con mucho cariño, porque la vida corre”, expresa con emoción.
El archivo de Carlos Vieco se suma a los cerca de 60 archivos musicales que EAFIT ha venido consolidando en su Sala Patrimonial, un espacio de memoria que conecta generaciones a través de la música. Para Norella Tulia Marín Vieco, sobrina del compositor, tiene un significado especial que la memoria de su tío repose en EAFIT. “Él es uno de los músicos más grandes de música folclórica andina de Colombia, prolífico en obras, y todas “pegaron” en las diferentes capas sociales, como Hacia el calvario, Las noches de agua de Dios, Invierno y primavera, y Adiós casita blanca son composiciones que se conocieron y que esperamos que se sigan difundiendo, porque son obras atemporales”, destaca.
Con esta donación, EAFIT reafirma su papel como guardiana de la memoria cultural, no solo al preservar estos materiales, sino al promover su estudio, interpretación y constante revalorización. Carlos Vieco, desde el silencio de sus partituras, volverá a sonar y a vivir en la curiosidad de la comunidad universitaria.
Imagen Noticia EAFIT
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La primera partitura de Carlos Vieco, Echen pal morro, junto a cientos de composiciones inéditas, hacen parte del acervo que ahora custodia EAFIT. En la imagen, algunos hijos y sobrinos del compositor, en el acto de recepción oficial de archivo.